17 dic. 2011

E.L.O. / STAR WARS

ARTÍCULO ORIGINALMENTE PUBLICADO EN EL FANZINE DE AS DE ELO "LUZ Y LETRAS" HACE UNOS AÑOS...


Entre los amantes de la Electric Light Orchestra se dan numerosas coincidencias de aficiones. Las más evidentes se refieren a “lo musical”, siendo algunas más previsibles que otras. Por ejemplo, a la mayoría nos encantan grupos como Queen, y el que seamos amantes del rock sinfónico es igual de lógico y bandas como Asia, Pink Floyd o Pendragon son valorados especialmente y seguidas con pasión. Sería menos previsible el que muchos seamos también amantes del Metal, principalmente en sus variedades más progresivas, con grupos como Fates Warning, Lacrimosa o Dream Theater, por citar algunos de los más representativos de sus propias tendencias. Lo que sí podemos afirmar es que nos gusta la “buena música” en todas sus acepciones.

Sin embargo hay un aspecto que podría obviarse en una primera aproximación a nuestro entorno, y es el amor que muchos compartimos por el cine y literatura fantásticos, y muy especialmente por la serie Star Wars. ¿Por qué? A esta pregunta se puede contestar desde muchos y muy diversos puntos de vista, y al final todo se concretaría en la simple respuesta personal que nace de la experiencia individual. Intentaré desde estas líneas llegar a alguna conclusión, a sabiendas de lo imposible de la tarea. Puede que en algunos momentos se deslice entre estas líneas mi experiencia personal, pero en todo caso trataré de no irme muy por las ramas pese a que mi planteamiento es más “metafísico o incluso psicológico” que mundano. También trataré de aportar algunos nexos de unión entre ambos fenómenos: E.L.O. y Star Wars.


Cuando me puse a meditar sobre el tema una palabra se me venía a la mente con insistencia, y pese a que intenté apartarla no he conseguido imaginar otra que nos defina mejor y nos muestre el vínculo con mayor claridad que esta: soñadores.

Somos unos soñadores, sin duda. La música de ELO nos ha trasladado sistemáticamente a ambientes barrocos (On The Third Day), a sueños imposibles (Eldorado), a entornos mágicos (Face The Music – A New World Record) o a dimensiones desconocidas (Out Of The Blue). También nos ha sumergido en historias galácticas (Time) y nos ha conducido a la gloria a los mandos de una nave espacial grandiosa (el “Big Mac” de la gira del 78).

E.L.O. es Música Para Soñadores, para seres que tienen una vida interior que les hace ser inquietos con lo que les rodea, inconformistas con la realidad incompleta que nos ha tocado vivir; que ansían escapar y ser libres en un cosmos lleno de una música que no pertenece a este mundo. Vivimos en un Universo que George Lucas plasmó en imágenes y llenó de otra música especial (la de John Williams).

Lucas es un genio. Hace ya más de 25 años concibió esa ópera espacial que en su visión más simplista versa sobre la lucha del bien y del mal, pero que a todos y cada uno de nosotros nos ha transportado a ese universo particular que suena, en nuestros espíritus, con música de la Electric Light Orchestra. Entre sus personajes podemos descubrir arquetipos de la mitología, de la ciencia-ficción clásica, del cómic… de la vida.

El bien (Luke Skywalker), el mal (Palpatine - Sidious), la redención (Anakin – Darth Vader), el amigo (Han Solo), el maestro (Obi-Wan-Kenobi), la chica (Padme – Leia)… un clásico. De entre todas ellas me tengo que quedar con la intensísima historia de Anakin y su transición desde el niño inocente, pasando por el joven aterrado y súper poderoso que llega a convertirse en Vader de un modo que aún nos está vedado conocer en su totalidad, pero que completa su transición personal (y la de toda la Galaxia por ende) redimiéndose de sus pecados ante la visión de su hijo sufriendo (como él) “sin límite”. Un amigo (socio de As de ELO) dijo y escribió: “La noche es el único camino para llegar al alba”. Sin comentarios. La música de Jeff es la Luz en la Oscuridad, que toma cuerpo en forma de luz eléctrica.

Siempre he visto un gran paralelismo entre Jeff Lynne y George Lucas. Son dos “almas gemelas”, ambos concibieron y desarrollaron concepciones artísticas novedosas y que aportan algo único a su parcela: Jeff introdujo los conceptos clásicos y los llevó al máximo en el rock, y George hizo de la tecnología del cine un arte. Ambos se han apoyado en grandísimos profesionales y artistas a lo largo de sus carreras, pero en ambos casos son ellos los que dirigen todas y cada una de las piezas de las que constan sus trabajos. Y ambos han sacado lo mejor de sus colaboradores, de tal forma que individualmente todos ellos son “grandes”, pero que juntos se convierten en “únicos”. Son Directores.
Hay algo que George supo hacer y Jeff no, posiblemente por el medio artístico en el que se desenvuelve cada uno. Lucas intuyó que sus películas tenían que entrarle al espectador por lo oídos además de por los ojos. Es lógico hablando de cine, pero es que en Star Wars es tan importante la banda sonora del Maestro John Williams como los efectos especiales de Industrial Light And Magic … (ahora vuelvo sobre ese nombre); el 90% del metraje de la saga tiene música de fondo, y podemos recordar piezas que ya son clásicos, como la del duelo de sables del Episodio I, la canción de amor del Episodio II, la “música de Darth Vader” o el tema central de Star Wars (estos dos últimos como hilo conductor de toda la saga). La música de la serie prepara nuestros estados de ánimo para lo que va a venir: es grandiosa.

Jeff, por el contrario, haciendo una música tan visual como la de ELO no supo (o no quiso, o no pudo) darle al grupo la calidad de imágenes que precisa: siempre echaré de menos, y tendré como proyecto imposible (o no) realizar un cortometraje con la historia de Eldorado. Una pena, qué se le va a hacer. Si embargo sí supo dotar a la banda de un escenario a la altura de las circunstancias en la “gira del Ovni”, que ha retomado recientemente con la frustrada gira de Zoom (aunque se trató de una nave “utilitaria”, de bajo consumo). Tan sólo podríamos registrar en su haber los vídeos de Discovery, con un hilo conductor que apenas se intuye y una estética similar en alguno de ellos… pero sin que podamos calificar a ninguno de ellos como excelente. Son vídeos promocionales y nada más. Quizás se deba a su patética experiencia en la época de The Move en una película de serie H (ni siquiera serie B), que al menos marcó a Bevan según refleja en su libro.

Probablemente lo que sigue a continuación sea lo más asombroso de todo el proceso de intentar vincular ambos fenómenos: Industrial Light and Magic… ¡parece un título de una canción de Jeff! … pero se trata de una de las empresas que el visionario Lucas ha ido creando a lo largo de los años para prestar servicio al cine en general, pero principalmente a la saga Star Wars. Que Jeff llamase a su proyecto Electric Light Orchestra y George a su empresa Industrial Light and Magic no puede ser casual. Insisto, son almas gemelas que conviven en universos similares (si no en el mismo).

La principal diferencia entre ambos está en el éxito comercial, tan brutal en Lucas como injustamente escaso en Lynne. Sin embargo (obviando los intereses económicos) ambos han conseguido lo que se propusieron: dar forma a sus sueños.

Otro paralelismo en ambas historias es el referido a las críticas que ambos han soportado a lo largo de los años al ir introduciendo diferentes cambios en la orientación de sus creaciones. A Lucas se le achaca de continuamente el uso de la tecnología en sus películas de un modo, a mi entender, injusto. La gente de I.L.M. ha diseñado procesos informáticos ad hoc, Sony desarrolló las cámaras digitales a petición de Lucas para rodar el Episodio II, etc. Jeff por su parte introdujo en la música moderna los instrumentos clásicos, luego los electrificó y posteriormente dio un impulso muy importante al uso del sintetizador. Antes dije que ambos son Directores. Ahora digo que son Directores Innovadores.

Y, últimamente, George Lucas tiene una “mano derecha” vital para su labor: Rick McCollum, productor de los Episodios I y II. Jeff tuvo también un apoyo fundamental en Richard Tandy, fiel seguidor y músico de primer nivel nunca valorado suficientemente por los fans y por la crítica. Otro parecido en esencia, que no en dimensiones, es que ambos genios desearon durante años un entorno creativo y profesional a la medida; con el paso de los años los dos lo han conseguido, Lucas tiene el impresionante “Rancho Skywalker” y Jeff vive en una mansión con conexiones para micrófonos e instrumentos musicales en todas las habitaciones, cuartos de baño incluidos, que es un auténtico macro estudio de grabación.

Entre ambos proyectos existen algunos nexos de unión; esto no es una investigación, así que vosotros habréis descubierto muchos otros que os invito a compartir con nosotros en el Facebook…

Sin embargo, y para terminar, diré que el nexo principal entre dos de mis pasiones es mi corazón… y el de otros muchos.

Que la Fuerza os acompañe, elo-maníacos.