20 abr. 2015

CONCIERTO DE ARENA EN MADRID



Ayer estuve con mi hijo Pablo en la Sala Lemon de Madrid viendo por segunda vez a mi banda favorita,  los neoprogresivos británicos ARENA.


Antes de entrar en detalles,  comentar el desagradable incidente del final. Unos roadies subieron al escenario una foto enorme de Queen en los bises,  ya que están tocando en la gira un cover del Show Must Go On. A Pointer le sentó muy mal la payasada,  les tiró la baqueta,  se puso a gritarle a uno de ellos y después se fue corriendo a pegarle. Si no le sujetan,  le mata.

Dicho esto,  el show fue espectacular. Celebran su vigésimo aniversario con un set maravilloso que incluye los mejores temas del último disco,  The Unquiet Sky. Del mismo tocaron The Demon Strikes abriendo el concierto,  How did it come to this?,  The Unquiet Sky y la impresionante Traveller Beware.

El repaso a  la discografía ignoró el Peppers  Ghost inexplicablemente, en otros bolos no lo han hecho y sí incluyen Bedlam Faire. Del anterior trabajo, The Seventh Degree Of Separation, Rapture y la brutal The Tinder Box.



Del increíble Contagion tuvimos la suerte de oír Salamander, The City of Lanterns y Riding The Tide. Sigo hacia atrás en el tiempo y de Immortal? tuvimos el regalazo de una canción que nunca pensaron tocar en vivo por su complejidad y oscuridad,  la inconmensurable Moviedrome… maravillosa.

De The Visitor el bestial Crack in the Ice, Serenity y una maravilla llamada The Hanging Tree. Por favor qué pasada. Pride fue recordado con el segundo bis, el consabido Crying For Help VII, versión rockera y el gran regalo de la noche fue volver a escuchar mi tema favorito, Solomon,  del Songs From the Lions Cage, disco de debut allá por 1995. Mágico.

De la banda decir que Kyle Amos, nuevo bajista, estuvo sólido y simpático. Paul Manzi es un pedazo de cantante de registros metaleros que encaja de maravilla con todo el repertorio y es muy
expresivo además de encantador. Mi ídolo John Mitchell es un genio, sobrio y algo tímido, y merece el premio al mejor guitarrista desconocido. Mick Pointer no es un gran baterista del tipo Portnoy pero es sólido y compone con Mitchell y Nolan esta música que me apasiona. Por último,  el genio Clive Nolan,  apabullante a las teclas como siempre y haciendo uso del humor inglés para recriminar a los imbéciles que no paraban de hablar. Tronchante.
  

Para mi fue una noche especial. Mi banda favorita, tocaron mis canciones favoritas, público entregado y en primera fila con mi hijo….. no se puede pedir más!!! Y  de postre charla, firma y fotos con la banda…..

Gracias, Arena.








Gracies Enric!